LA INTERNACIONALIZACIÓN Y EL TERRITORIO

LA INTERNACIONALIZACIÓN Y EL TERRITORIO

Es claro que, la economía robinsoniana de países sin diálogo mundial esta mandada a recoger hace tiempo, por ello, se busca que la economía colombiana se integre a los circuitos de producción y comercialización globales, frente a los cuales la pandemia abrió puertas en las que se demostró, no solamente que el sector agrario nacional supo defender la seguridad alimentaria, sino que participó en nuevos mercados, evidenciando aún más, su potencial.

La internacionalización es un tema importante en el crecimiento socioeconómico, pero, el hecho de interés radica en el método, es decir, la forma como se puede llevar a cabo sin deteriorar los territorios, sus ecosistemas, recursos naturales y bienestar social. No es descabellado pensar en aprovechar la internacionalización como vehículo para acelerar un proceso de transformación tecnológica, que permita cerrar brechas de producción, productividad, calidad, costos, competitividad, exportaciones, inversión, ingreso per cápita, o prosperidad territorial y nacional comparativamente con el resto del mundo.

Pero, el asunto demanda la comprensión de contexto, en otras palabras, tener claridad sobre la forma en que el afán por los commodities no va a menguar la diversidad productiva que caracteriza al país, con lo cual se margina al pequeño productor rural de bienes agrarios importantes, pero eventualmente sin mercado exterior. Entender que la necesidad tecnológica pasa por consolidar capacidades humanas en conocimiento, adopción, adaptación e integración, mediante la capacitación que empodera a las comunidades responsables de generar la producción primaria en los territorios, de ser así, se puede esperar un cierre en la brecha tecnológica como país a nivel exterior y de tiempo/transferencia tecnológica urbano rural a nivel interno.

Igualmente, la internacionalización debe asumirse como una macro actividad humana que viene a contribuir con el progreso productivo sin menoscabo ecológico o ambiental, sin intervenciones negativas en la tenencia de la tierra, la conservación de las aguas, la sustentación de los bosques y su fauna asociada, el paisaje rural y con actitud para asimilar los efectos del cambio climático contemporáneo.

Lo anterior evidencia la necesidad de superar diferentes eslabones de una cadena donde la internacionalización debe hacerse participe y respuesta ante necesidades de formalización laboral, salario justo, motivación del emprendimiento agrario, calidad en la producción, eficiencia en los rendimientos, mejorar el valor agregado en el territorio o innovación en la protección natural a manera de elemento que dinamiza y diversifica el empleo.

Así pues, la internacionalización es una buena disculpa para fomentar la articulación entre los actores territoriales y nacionales, se hace necesaria para que el empoderamiento social tenga un flujo dinámico de conocimiento en doble vía, rural, urbano e internacional, en clave de una estrategia integral de crecimiento socio económico y de conservación ambiental. (Conpes 4085, Minagricultura, GC)

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